{"id":3990,"date":"2022-10-08T15:01:58","date_gmt":"2022-10-08T15:01:58","guid":{"rendered":"https:\/\/nsrfatima.archimadrid.es\/?p=3990"},"modified":"2023-03-01T07:18:53","modified_gmt":"2023-03-01T07:18:53","slug":"la-alabanza-que-cura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nsrfatima.archimadrid.es\/?p=3990","title":{"rendered":"La alabanza que cura"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las lecturas de este domingo me han invitado a reflexionar acerca de algo que me parece cada vez m\u00e1s m\u00e1s necesario en nuestra vida: <strong><span style=\"text-decoration: underline;\">la ALABANZA.<\/span><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ni qu\u00e9 decir tiene que es una reflexi\u00f3n personal que comparto, no la \u00fanica interpretaci\u00f3n posible del texto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La primera lectura (2R 5, 14-17) me presenta el final del episodio de Naam\u00e1n que, tras haber sido curado de la lepra que padec\u00eda, regresa ante Eliseo. \u00bfC\u00f3mo fue curado de la lepra? Eliseo le dijo que se metiera siete veces en el Jord\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me han llamado la atenci\u00f3n los verbos \u00abbaj\u00f3\u00bb y \u00abse ba\u00f1\u00f3\u00bb que el hebreo original cambia por <strong>\u05d5\u05d9\u05e8\u05d3<\/strong> <em>(vay\u00e9red),<\/em> \u00abdescendi\u00f3\u00bb, y <strong>\u05d5\u05d9\u05d8\u05d1\u05dc<\/strong> <em>(vayitb\u00f3l)<\/em>, \u00abse sumergi\u00f3\u00bb. La primera palabra es <strong>yar\u00e1d<\/strong>, \u00abdescender, ir hacia abajo\u00bb, cuya ra\u00edz forma (entre otras) el adjetivo <strong>yar\u00fad<\/strong>, \u00abpobre, inferior, de mala calidad\u00bb, o el nombre del r\u00edo Jord\u00e1n (<strong>yard\u00e9n<\/strong>, \u00abel que desciende\u00bb). El texto me invita, por tanto, a algo m\u00e1s que simplemente bajar de la orilla al r\u00edo. Naam\u00e1n <em>penetr\u00f3<\/em> en el r\u00edo, descendi\u00f3, se humill\u00f3, renunci\u00f3 a s\u00ed mismo. Hizo una verdadera <strong><em>ken\u00f3sis <\/em><\/strong>griega, un <em>\u00abvaciamiento\u00bb<\/em> de su propia dignidad. Lo creo as\u00ed porque, en los vers\u00edculos anteriores, Naam\u00e1n hab\u00eda dicho que le parec\u00eda una absurda tonter\u00eda realizar un acto semejante, habiendo r\u00edos m\u00e1s grandes y sagrados en su pa\u00eds natal. Lo primero que veo que cur\u00f3 a Naam\u00e1n fue <strong><span style=\"text-decoration: underline;\">renunciar a sus esquemas mentales<\/span><\/strong> sobre como entablar una relaci\u00f3n con Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Luego, dice el texto, \u00abse ba\u00f1\u00f3\u00bb. No se humedeci\u00f3 la piel, ni se salpic\u00f3 unas gotitas de agua del Jord\u00e1n. Se sumergi\u00f3, se hudi\u00f3 totalmente en el r\u00edo. No una, sino siete veces. <strong>\u05e9\u05c1\u05d1\u05e2<strong> \u05e4\u05bc\u05e2\u05de\u05d9\u05dd<\/strong><\/strong> <em>(sh\u00e9va&#8217; pe&#8217;am\u00edm)<\/em> dice el texto. Este \u00absiete\u00bb es muy importante (si no, la literatura b\u00edblica habr\u00eda preferido decir \u00abunas siete veces\u00bb). En hebreo, \u00absiete\u00bb se dice <strong>\u05e9\u05c1\u05b6\u05d1\u05b7\u05e2<\/strong> <em>(sh\u00e9va&#8217;)<\/em>, y curiosamente comparte su ra\u00edz con <strong>\u05e9\u05c2\u05b0\u05d1\u05b4\u05d9\u05e2\u05b8\u05d4<\/strong> <em>(sebi&#8217;\u00e1h)<\/em>, \u00absaciedad\u00bb y <strong>\u05e9\u05c1\u05b0\u05d1\u05d5\u05bc\u05e2\u05b8\u05d4 <\/strong><em>(shebu&#8217;\u00e1h)<\/em>, \u00abpromesa\u00bb y, en cierta manera, tambi\u00e9n con <strong>\u05e9\u05c1\u05b7\u05d1\u05bc\u05b8\u05ea<\/strong> <em>(sh\u00e1bat)<\/em>, el D\u00eda del Descanso. Por otro lado, la palabra <strong>\u05e4\u05bc\u05b0\u05e2\u05b8\u05de\u05b4\u05d9\u05dd <\/strong><em>(pe&#8217;an\u00edm)<\/em>, traducida aqu\u00ed por <em>\u00abveces\u00bb<\/em>, lo hace con otras palabras que expresan \u00abmovimiento, agitaci\u00f3n\u00bb. Naam\u00e1n se sumergi\u00f3 en el r\u00edo realizando siete agitaciones del agua, hasta que estuvo saciado, hasta que descans\u00f3 en Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A mi parecer, lo segundo que hizo Naam\u00e1n fue <strong><span style=\"text-decoration: underline;\">olvidarse de s\u00ed mismo<\/span><\/strong>, sin tener en cuenta su dignidad, sus m\u00e9ritos, sus virtudes, etc., hasta <strong><span style=\"text-decoration: underline;\">sumergirse de lleno en la promesa de Dios<\/span><\/strong>, en la <em>saciedad de Dios<\/em>, en Su descanso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estas dos cosas, hicieron que Naam\u00e1n estuviera listo para recibir sanaci\u00f3n de parte de Dios: renunciar a su propia mentalidad y sumergirse en la promesa de Dios sin mirar sus m\u00e9ritos o dignidad personal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora bien, \u00bfc\u00f3mo puedo hacer yo eso en mi vida? Veo que el salmo responsorial (Sal 97) viene en mi ayuda, invit\u00e1ndome ahora a dejar de mirar a Naam\u00e1n, para presentarme a otro personaje: Dios. De \u00c9l dice el salmo: <strong>\u00c9l<\/strong> hace maravillas. <strong>\u00c9l<\/strong> vence. <strong>\u00c9l<\/strong> salva. <strong>\u00c9l<\/strong> justifica. <strong>\u00c9l<\/strong> perdona. <strong>\u00c9l<\/strong> es fiel. \u00bfY que hago yo? Contemplar Su actuaci\u00f3n. Maravillarme en ella. Disfrutar de ella. Pero, no como algo mental, sino de verdad, con todo mi ser. Cuando uno se maravilla de algo (y lo hace realmente), grita, exulta, salta de gozo. Le sale natural. \u00bfCrees que esto no tiene que ver con Dios, verdad? Sin embargo, David danzaba (literalmente, no en su mente) desnudo delante de Dios, totalmente fuera de s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Uy! A m\u00ed eso de gritar \u00ab\u00a1bendito sea Dios!\u00bb, \u00a1qu\u00e9 cosa m\u00e1s absurda! Pero, no me importa gritar y alabar a mi equipo favorito cuando marca el gol del desempate en el minuto 90 (\u00a1y eso que nada tiene que ver con mi vida!). Pues Dios, \u00a1s\u00ed, s\u00ed, tu Dios! Le ha marcado el gol de la victoria a Satan\u00e1s en el minuto 90, arranc\u00e1ndote de sus garras y justificando todos tus pecados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Grita! \u00a1Exulta! \u00a1Salta de gozo! (\u00a1la misma Escritura me anima a hacerlo!) \u00a1Gloria a Dios! \u00a1Bendito sea su Nombre! \u00a1Grande es el Se\u00f1or! \u00a1Digno de toda honra, alabanza, m\u00e9rito y victoria! \u00a1Gloria a Dios! Vive de la alabanza constante, me dice la Escritura. De hecho, Naam\u00e1n le pide a Eliseo que le deje llevarse una buena cantidad de tierra de aquel lugar. Ha decidido que ya no quiere \u00abpisar\u00bb otra tierra m\u00e1s que aquella en la que sea Dios quien act\u00faa y no \u00e9l el que se esfuerza por agradarle. Ya no quiere ofrecer sacrificios a otros dioses. A esos que le exigen que haga cosas para merecerse su ayuda y favor. <span style=\"text-decoration: underline;\">Naam\u00e1n ha experimentado que el amor de Dios es gratuito y ya no quiere pisar otra tierra m\u00e1s que esa<\/span>. Desde hoy, cada vez que se ponga en oraci\u00f3n, lo har\u00e1 sobre la tierra de Israel, es decir, sobre la tierra de <em>\u00abAquel que\u00bb<\/em> ha experimentado que <em>\u00abes fuerte con Dios\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Justo lo mismo que veo en la segunda lectura (2Tm 2, 8-13). San Pablo vive en un \u00absacrificio de alabanza\u00bb, en un \u00absacrificio eucar\u00edstico\u00bb, por el cual se ofrece a Dios en favor de los hombres. No porque sea un \u00absuperhombre\u00bb sino porque <span style=\"text-decoration: underline;\">ah\u00ed est\u00e1 con Jes\u00fas, es en Jes\u00fas<\/span>. San Pablo es el hombre que ha descubierto que la clave de su vida no reside en hacer cosas <em>guays<\/em>, ni en ser perfecto, virtuoso o cumplir a rajatabla sin fallar todos los mandamientos y costumbres cristianas. \u00c9l ha descubierto que su felicidad est\u00e1 en <em>\u00abser con\u00bb<\/em> Jes\u00fas: <em>\u00abSi morimos <strong><span style=\"text-decoration: underline;\">con<\/span><\/strong>, viviremos <strong><span style=\"text-decoration: underline;\">con<\/span><\/strong>, si sufrimos <strong><span style=\"text-decoration: underline;\">con<\/span><\/strong>, reinaremos <strong><span style=\"text-decoration: underline;\">con<\/span><\/strong>&#8230;\u00bb<\/em> \u00a1\u00bfcon qui\u00e9n?! \u00a1Con Jes\u00fas! Mi vida no est\u00e1 en vivir o morir, en sufrir o reinar&#8230; sino <strong><span style=\"text-decoration: underline;\"><em>en ser lo que sea pero \u00a1con Jes\u00fas!<\/em><\/span><\/strong> Ser all\u00ed donde Jes\u00fas es. No querer estar en ning\u00fan otro sitio salvo donde est\u00e1 Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa clave es la que ha descubierto tambi\u00e9n el \u00fanico leproso que regresa a Jes\u00fas, en el Evangelio de hoy (Lc 17, 11-19). Al experimentar la gratuidad de Dios (que no ha hecho falta ni cumplir lo que dice la Ley, ni esfuerzo alguno para ser sanado), \u00abdesciende\u00bb de s\u00ed mismo y se \u00absumerge\u00bb, como Naam\u00e1n, en el r\u00edo de glorificaci\u00f3n y alabanza que desciende hasta donde est\u00e1 Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El reci\u00e9n sanado gratuitamente ya no quiere \u00abser ni estar\u00bb en ning\u00fan otro sitio m\u00e1s que all\u00ed donde \u00abes y est\u00e1\u00bb Jes\u00fas. Por eso, da media vuelta. Ya no est\u00e1 sometido a la ley del cumplimiento, ahora est\u00e1 sometido a otra ley, la del Esp\u00edritu, que le hace volver, no dando gracias en su silenciosa y digna mente (como decimos que hacemos muchos de nosotros); sino, literalmente, fuera de s\u00ed, dando <em>\u00abunos gritos grand\u00edsimos\u00bb<\/em> (\u03bc\u03b5\u03c4\u1f70 \u03c6\u03c9\u03bd\u1fc6\u03c2 \u03bc\u03b5\u03b3\u1f71\u03bb\u03b7\u03c2) de alabanza y glorificaci\u00f3n a Dios. \u00a1Dando gritos! Regresa alabando a Dios, no solo en su mente, sino \u00a1tambi\u00e9n con su cuerpo!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La alabanza es la tierra de Israel que se lleva consigo Naam\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La alabanza es vaciarse de s\u00ed mismo y sumergirse en la corriente que desciende hacia Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La alabanza es vivir en Jes\u00fas sin pretender <em>\u00abusar a Jes\u00fas\u00bb<\/em> para vivir o morir, sufrir o reinar aqu\u00ed en la tierra seg\u00fan mis propios caprichos, proyectos o deseos. Ser con \u00c9l. Ser para \u00c9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1La alabanza cura la lepra, la p\u00e9rdida de tu ser!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El sacrificio de alabanza, la vida eucar\u00edstica es lo que Dios desea para mi vida. As\u00ed me lo transmite la Iglesia en el Aleluya que me invita a entonar hoy: <em>\u00abEn todo, dad gracias <\/em>(\u03b5\u1f50\u03c7\u03b1\u03c1\u03b9\u03c3\u03c4\u03b5\u1fd6\u03c4\u03b5, \u00abalabad, agradeced\u00bb, es decir, \u00absed eucar\u00edsticos\u00bb). <em>Pues esta es la Voluntad de Dios para vosotros en Cristo Jes\u00fas\u00bb<\/em> (1Ts 5, 18).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bf\u00a1D\u00f3nde est\u00e1n los otros nueve que han sido curados!?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las lecturas de este domingo me han invitado a reflexionar acerca de algo que me parece cada vez m\u00e1s m\u00e1s necesario en nuestra vida: la ALABANZA. Ni qu\u00e9 decir tiene que es una reflexi\u00f3n personal que comparto, no la \u00fanica interpretaci\u00f3n posible del texto. 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